Anuario de Arqueología

Universidad de la República.

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

Instituto de Ciencias Antropológicas

Departamento de Arqueología



El Anuario de Arqueología en Uruguay convoca a publicación

de artículos académicos para el año 2011.

(Descargar Convocatoria)

 


Editorial


 Con la presente publicación se intenta, abrir un ciclo editorial –incierto aún-, de una publicación periódica en el campo de la arqueología y áreas conexas. Su finalidad es aportar un espacio de difusión de la disciplina con rigurosidad científica y estará destinada a la comunidad profesional local, regional y extrarregional. La intención es contar con un espacio de continuo debate y difusión de los esfuerzos que hacen los investigadores del Departamento de Arqueología y la comunidad profesional toda, en dicho campo. El Anuario comprenderá tres grandes secciones: A) Una reseña amplia de los trabajos monográficos presentados durante el año de los estudiantes que hayan aprobado el curso de Técnicas de la Investigación Arqueológica y de los Proyectos finales (Taller II) de Arqueología de nuestra Facultad.  B) Informes detallados de las investigaciones desarrolladas durante el año por los Docentes del Dpto. de Arqueología en sus distintas áreas. Se propone de esta manera la difusión de los avances finales o parciales de los proyectos en curso a nivel de borradores de trabajo, que reúna los resultados alcanzados durante dicho período. C) Publicación de trabajos originales de investigadores locales, regionales o extrarregionales, sobre temas de arqueología en general o afines a dicho campo. Tales trabajos serán sometidos a los arbitrajes internos y externos, acordes con los estándares académicos perseguidos. Lamentablemente en el presente volumen no contamos con trabajos originales, cosa que esperamos superar en los números venideros. Asimismo contiene una sección en la cual se da difusión a noticias en general relacionadas con la temática, eventos, reseñas de nuevas publicaciones, etc. Este primer número tendrá un carácter exploratorio, aspirando a futuro poder alcanzar y consolidar una publicación papel. La información contenida en los artículos es de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

Las peculiaridades de la conformación de la sociedad uruguaya, ha implicado dificultades notorias para generar un pasado propio. Ese espacio-frontera entre España y Portugal, cambiante, mutante con una fuerte presencia (influencia) de europeos, de indígenas misioneros, de criollos, de mestizos, aunque podría haber generado una mirada múltiple, tal vez por la desaparición temprana del componente indígena menos aculturado, o la mimetización de los más aculturados, adoptó una visión etnocéntrica y europeizante.  El pasado indígena pierde visibilidad, deja de existir para la amplia mayoría de los uruguayos.  Sólo perduró una visión borrosa y lejana de los pueblos originarios, sólo presente por sus rasgos más bárbaros, menos “civilizados” de sus prácticas más chocantes a la sensibilidad occidental o a través de restos materiales, que pocas veces alcanzaban interés estético o científico, dado su “simpleza” y sobre todo, su monótona falta de originalidad y diferencia.

 

Durante mucho tiempo, solo unos pocos aficionados, se ocupaban del tema, producían una literatura menor y colecciones de “rarezas”. Tales testimonios, escasamente se diferenciaban de la Historia Natural y sus cultores en general, desarrollaban por igual su pasión por la geología, la paleontología o los restos culturales del “Hombre Primitivo”. El pasado indígena por lo tanto fue ocupando un lugar bastante lejano y ajenos al pasado que importa y del real “Ser Nacional”. Esto explica el retardo notorio de la aparición de la arqueología como quehacer científico en nuestro medio y la erradicación del indígena en general, de nuestra historia. Todavía hoy preferimos verlo como parte de la “pre-historia”, vale decir fuera de la historia, por más que sin él, resultaría muy difícil entender todo el complejo proceso desarrollado en la región.  Cuando surge la disciplina, muy tardíamente (década del ’70), se desarrollará en un entorno “elitista”, produciendo datos que en el mejor de los casos se discutían en congresos nacionales o regionales cerrados y de escaso interés y valor, dentro de los estudios que abordan el pasado. Los resultados de las investigaciones, pocas veces o nunca salían a la comunidad, permaneciendo en el reducido ámbito de arqueólogos y aficionados a la disciplina. Datos sí no denostados al menos ignorado, por los que escribían la “historia”, por los planes de enseñanza, donde el indígena seguía estando fuera, o a lo sumo aparecía en mención, de la manera más radical, de su extrema distancia a la “civilización”.

 

Con la salida de la dictadura vienen otros intereses. Se rompen “mitos”, determinadas minorías reclaman y reivindican al indígena, desde pretendidas ancestrías o desde el fanatismo, o desde el vacío y negación etnocéntrico de la “Historia Oficial”. A partir de mediados de los 80, la arqueología lentamente, logra una mayor presencia dentro de la comunidad académica, se generan proyectos de largo alcance, se diversifican las visiones sobre el pasado del territorio, se complejiza los desarrollos cumplidos. Surge la necesidad de hacer ajustes entre la Historia temprana y lo que la arqueología iba desentrañando pacientemente. Los arqueólogos comienza a mostrar “indios” distintos, con organizaciones sociales diferentes. El territorio considerado invariablemente como extremadamente pobre de recursos, desde una visión europea y urbana, se presenta en muchas de sus áreas, como de alta diversidad y rico en recursos… Se complejiza entonces la sociedad indígena desde la arqueología. La presencia de cultivo se retrotrae mucho más atrás en el tiempo. Se valora en términos de “arquitectura” construcciones indígenas como los “cerritos de indios”, con una fuerte intervención en el paisaje, que llega hasta nuestros días. Además y para colmo de males, tales sociedades no se pierden en el pasado, sino que luego de “dominar” el entorno eficientemente, por espacio de más de 4.000 años, llegan a los tiempos históricos, lo cual genera una nueva dificultad. ¿Con cuales de los grupos históricos, con cuales de los pueblos originarios tenemos que relacionar estas sociedades? Y sobre todo, ¿por qué la historiografía regional no recogió su presencia?

 

Predomina ampliamente una visión compacta del pasado, generalizante, donde se articula muy mal el pasado prehistórico con el etnohistórico. Sigue sin haber una periodización confiable que aborde todo el territorio. Si bien en los últimos años se ha avanzado mucho en algunas regiones del país, hay  áreas enteras que aun no cuentan con investigaciones aunque sean puntuales. Obramos por lo tanto por generalizaciones, que en su momento habrá que chequear y revisar. Por otro, se multiplican los abordajes, aunque lamentablemente, sin generar los debates y las discusiones ferméntales que sería bueno generar. Asimismo, frente a un discurso informado, académico, se genera una ensayística diversa, seudo científica y reivindicatoria de lo “indígena”, justificada entre otras cosas, en el largo olvido y postergación de los pueblos originarios. En los últimos tiempos hemos asistido al surgimiento de entidades sociales e individuos que se apropian de lo indígena, trabando incluso algunas veces la investigación. La falta de legislación adecuada sobre el patrimonio arqueológico, ha llevado a un constante espolio del mismo. En realidad la administración, “protege” el patrimonio arqueológico de los investigadores, pero no de aquellos que no tienen formación en la disciplina, los que si intervienen sobre el mismo, a lo sumo podrá haber un apercibimiento sin consecuencia alguna… La destrucción, consciente o inconsciente del patrimonio arqueológico, la falsificación o comercialización del mismo, se ha incrementado notoriamente en los últimos tiempos, si que preocupe demasiado, ni a la sociedad ni a las autoridades, que se supone, son reflejo de ésta...

 

La arqueología sigue siendo aun hoy insipiente y el conocimiento del pasado indígena en general, mucho más aún. La presente publicación nace con la propuesta de ahondar en todo esto y pretende poder contribuir con aportes concretos, a efectos de superar las carencias expuestas. Sólo con el aporte de todos, con la discusión genuina y profunda, esto será posible y para ello el espacio está abierto a todos los que se quieran sumar su visión y su esfuerzo a la postergada empresa…

 

                                                                               Leonel Cabrera Pérez.

 

                                                                                 Editor Responsable